
Putin ha sido duramente criticado, por los medios occidentales, por causa de la cantidad de periodistas muertos durante su gobierno; muchos de ellos investigando violaciones de Derechos Humanos en Chechenia o actos de corrupción estatal.
El caso más notorio es la de la periodista Anna Politkóvskaya ; autora de libros de como "La Rusia de Putin" o "El infierno de Chechenia"; quien había declarado haber recibido amenazas de muerte y tentativas de asesinato por envenenamiento. Finalmente el 7 de octubre de 2006 fue asesinada en el ascensor del edificio donde tenía su domicilio en Moscú.
Alexander Litvinenko fue un ex espia ruso envenenado con polonio-210, según medios occidentales presuntamente por sus críticas al gobierno de Putin y al momento de investigar el asesinato de Politkóvskaya empezó a recibir amenazas de muerte. El gobierno de Putin ha negado toda vinculación con la muerte de dichas personas, expresando que podría demandar a quienes calumnien al gobierno ruso sobre el tema.
El diputado de la Duma, Alexander Hinstein, no descarta un plan oculto para desprestigiar a Rusia y al gobierno de Putin, que actualmente se encuentra en oposición a la política internacional del gobierno estadounidense de George Walker Bush.
El gobierno Putin supuso un aumento exponencial de la presión sobre la oligarquía nacida de las privatizaciones de Yeltsin. Algunos de estos oligarcas que cometieron graves crímenes fiscales (y de otro tipo) huyeron del país y empezaron lanzar críticas sin fundamento sobre Putin. En una ocasión Boris Berezovski, un conocido oligarca refugiado en el Reino Unido, aseguró incluso estar preparando un golpe para derrocar a Putin.

Las libertades democráticas sufrieron, supuestamente, un fuerte recorte, con medidas políticas como la designación a dedo de los Gobernadores Provinciales, cuando antes lo eran por sufragio universal[sin referencias]. Se pusieron trabas a la creación de nuevas ONGs, excluyéndose a las filiales de ONGs extranjeras.
Económicamente el balance es más positivo, pues Rusia se benefició de un fuerte aumento de los ingresos debido sobre todo a la subida del precio del petróleo en el mercado mundial, pero también a la mejora y simplificación del sistema impositivo, que redujo la evasión fiscal. Asimismo, una reforma legal abrió a la inversión extranjera sectores antes excluídos, como la propiedad agraria.
Mientras que la prensa occidental suele criticar a Putin, la opinión de los ciudadanos tanto rusos como occidentales es bien diferente. Así en agosto de 2007 un 84% de los rusos apoyaban a Putin, según Levada-Center.[
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