El fin de la expedición naval es "asegurar la presencia de la Armada" y "crear condiciones para la seguridad de la navegación rusa", dijo el ministro, según el cual un portaaviones, dos buques cazasubmarinos y un buque cisterna zarparon ayer a mediodía del puerto de Severomorsk. A ellos se les unirá en el Mediterráneo un destacamento de la flota del mar Negro.
En total, en la expedición participarán cuatro barcos de guerra, siete buques de las flotas del Norte, del mar Negro y del Báltico, 47 aviones y 10 helicópteros. Según el ministro, los buques atracarán en puertos de seis países y realizarán diversas maniobras. La expedición recorrerá un total de 12.000 millas en 71 días y está al mando de un vicealmirante.
El pasado agosto, el comandante de la flota rusa, almirante Vladímir Masorin, dijo que ésta debía restablecer su presencia en el Mediterráneo, dada la importancia estratégica de este mar para la flota del mar Negro. Este año Rusia ha anunciado también que sus bombarderos estratégicos vuelan de nuevo en misiones de patrullaje que por problemas económicos no realizaban desde 1992. Desde el 17 de agosto pasado, los bombarderos rusos han efectuado más de 70 vuelos en diferentes regiones del mundo.
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