martes 25 de diciembre de 2007

"Mi deber ahora es ejercer de viuda"

ENTREVISTA: ALMUERZO CON... MARINA LITVINENKO

Viste de negro. Habla en voz baja. Sonríe de forma dulce. Parece tímida. No lo es. Cada vez que el camarero le retira un plato se vuelve hacia él y le susurra: "Gracias, estaba exquisito". Marina Litvinenko, de 34 años, arrastra una historia espeluznante: su marido, Alexandr Litvinenko, un espía ruso huido a Inglaterra tras denunciar las cloacas del régimen de Putin, fue envenenado en Londres el 1 de noviembre de 2007 con una sustancia radiactiva fulminante y letal, plutonio 210, disuelta en un té con limón ofrecido, según la policía británica, por otro antiguo agente secreto del KGB. La truculencia del episodio no casa con la calma de Marina. Uno se imagina a la mujer de un espía de otra manera.

Ha viajado a Madrid para promocionar el documental, basado en su marido, del director Andréi Nekrasov, El caso Litvinenko. Se sienta a la mesa, se deja aconsejar por el camarero, pide resueltamente ¡un té con limón! para beber con la comida y comienza: "Alexandr sólo tomó dos sorbos de té aquel día. Si se hubiera tomado el vaso entero, habría muerto esa noche". Entonces mira desde el fondo de los ojos y describe con precisión aquella noche: "Él, Sasha (Alexandr), supo desde el primer momento que había sido envenenado: de madrugada, antes de ir al hospital, me dijo que se despertó sintiendo que el corazón se le había parado unos segundos. Después se puso a abrir ventanas porque se quedaba sin aire".

A esto siguió una agonía televisada de 20 días, en los que Litvinenko, tras quedarse sin pelo, sintió cómo sus órganos internos se cuarteaban minuto a minuto. "Sólo unas pocas horas antes de que muriera Sasha descubrieron qué sustancia le había matado. Un poco más y no sabríamos nada. El plutonio 210 no se habría descubierto con la autopsia porque sólo se puede detectar en alguien vivo. Así, habría sido una suerte de crimen perfecto", añade.

A pocos metros, en otra mesa, se encuentra su hijo Anatoli, de 13 años, que come con unos amigos, entre los que se cuenta el director del documental. Marina le da permiso para pedir pizza. "Cuando Sasha decidió escapar de Rusia, en diciembre de 2000, e irnos a Londres, donde mi hijo y yo seguimos viviendo, lo hicimos casi de un día para otro. Casi sin equipaje. Sin preparar nada. No sabíamos el idioma, ni de qué íbamos a vivir, pero yo, sobre todo, me preguntaba si Anatoli estaría bien fuera de Moscú. Si Anatoli estaba bien, nosotros dos, Sasha y yo, estaríamos bien".

Luego regresa a su té con limón y a su historia: "Yo también inhalé plutonio, de tantos días pasados cerca de Sasha, cuidándole. No me ha causado por ahora ninguna enfermedad, pero me han dicho que tengo más riesgo de padecer cáncer". Antes de encarnarse en símbolo, Marina trabajaba, tanto en Londres como en Moscú, de profesora de baile de salón. Ahora le gustaría reemprender una vida de persona normal, pero cree que aún no es el momento: "Mi deber es ejercer de viuda, hacer que el mensaje de mi marido, que está en este documental, se oiga por el mundo".

¿Por eso viste de negro? "No siempre voy así. De hecho, cuando voy a comprarme ropa con mi hijo Anatoli, éste escoge para mí las faldas más coloridas. Y me las pongo. Mi hijo me cuida: sabe que si yo estoy bien, él está bien".

Rusia tendrá un nuevo misil balístico intercontinental en 2008

El 'Bulava' puede penetrar cualquier escudo antimisiles, según el gobierno ruso

Las Fuerzas Armadas rusas recibirán un nuevo misil balístico intercontinental incorporado en un submarino nuclear en 2008 y un nuevo tipo de tanque el siguiente año, ha informado el viceministro de Defensa, general Nikolai Makarov, citado hoy por varias agencias de noticias locales. Según el militar, el submarino nuclear Yuri Dolgoruky, equipado con el misil Bulava, entrará a formar parte de la Armada rusa el próximo año.

Makarov ha informado que las pruebas del misil ya están casi completas y que "lo tendremos para 2008", según ha sido citado por las agencias noticiosas. El Bulava es un proyecto insignia que el presidente Vladímir Putin ha dicho puede penetrar cualquier escudo antimisiles.

Las Fuerzas Armadas han realizado pruebas de misiles en forma regular en los últimos años, lo que ha sido considerado por líderes políticos y militares como una evidencia del resurgimiento del poder militar ruso.

En tanto, para 2009, Makarov ha dicho que el Ejército también recibirá un nuevo tipo de tanque, con mejores sistemas de control de disparos, reconocimiento de objetivos, armas y chasis.

Las cuentas secretas de Putin le convierten en el hombre más rico de Europa, según 'The Guardian'

El diario británico señala que el mandatario ha acumulado más de 40.000 millones de dólares durante su gobierno

La cuenta corriente de Vladimir Putin no sufre de sobresaltos. Según publica el diario The Guardian, el mandatario ruso ha acumulado más de 40.000 millones de dólares durante sus ocho años en el gobierno en una cuenta “secreta”. Así lo ha denunciado un experto en política rusa, Stanislav Belkovsky, que señala en el diario anglosajón que Putin se habría convertido en el hombre más rico de Rusia e incluso de Europa.

Belkovsky apunta que el actual presidente ruso es un dueño “encubierto” de tres compañías de gas y petróleo. Según la versión del experto, Putin controla el 37% de Surgutneftegaz, la tercera compañía de explotación petrolífera de Rusia. Además, es dueño de casi el 5% del gigante Gazprom y de más del 75% de Gunvor, una misteriosa compañía petrolífera ubicada en Suiza.

Las fuentes consultadas por el experto ruso afirman que Putin puede tener un capital aún superior a esa cifra de 40.000 millones de dólares. Las mismas fuentes asocian la riqueza del presidente con Roman Abramovich, el oligarca y dueño del Chelsea que tiene una estrecha amistad con Putin y la familia del antiguo mandatario Yeltsin.

Esta misma semana se conoció que Putin ha sido elegida como la Persona del Año 2007 para la revista estadounidense Time, imponiéndose a otras personalidades como Al Gore o la creadora de Harry Potter, J. K. Rowling.

martes 18 de diciembre de 2007

Putin acepta ser primer ministro si su delfín gana las presidenciales

Dimitri Medvedev, elegido como candidato del partido Rusia Unida a las presidenciales


El actual presidente ruso, Vladímir Putin, ha aceptado rebajarse de categoría y está dispuesto a convertirse en el primer ministro Dimitri Medvedev, el hombre al que ha elegido para sustituirle al frente del Estado, si éste gana las elecciones presidenciales del próximo 2 de marzo. Sin embargo, ha dicho que no habrá un reparto de poder distinto al actual entre los dos cargos, que seguirán teniendo las mismas atribuciones.

Putin ha hecho esta declaración en el Congreso del partido Rusia Unida, en el que ha propuesto proclamar la candidatura presidencial de Medvédev. "Si los ciudadanos rusos expresan su confianza en Dimitri Medvédev y le eligen como presidente, estaré dispuesto a encabezar el Gobierno", ha dicho Putin ante sus compañeros de partido.

Putin ha destacado las virtudes de Medvédev, definiéndole como un hombre "cuyos principios en la vida son los intereses de su Gobierno y sus ciudadanos".

La semana pasada, el actual presidente propuso a Medvédev, antiguo colaborador suyo durante su etapa en el Ayuntamiento de San Petersburgo, como su favorito a sucederle en la jefatura del Estado. En un mero trámite, Medvédev ha sido ratificado por el partido, Rusia Unida, en una votación por unanimidad, según han informado las agencias rusas.

Si, como se prevé con casi toda probabilidad, Medvédev se convierte en presidente, contará con un Parlamento afín ya que Rusia Unida consiguió más del 64% de los votos en las recientes elecciones legislativas, haciéndose con una abrumadora mayoría de los asientos de la Duma.

Atribuciones

Durante su intervención ante su partido, Putin se ha pronunciado contra una redistribución de las funciones entre el presidente y el primer ministro, eventualidad que mencionaron algunos comentaristas después de que Medvédev la semana pasada anunciase que pediría a Putin que fuera jefe de Gobierno. El presidente ruso goza de amplios poderes, como el de nombrar y destituir al primer ministro.

lunes 17 de diciembre de 2007

El heredero del Kremlin

Putin elige como sucesor a Medvédev, un liberal del clan de San Petersburgo sin vínculos con el antiguo KGB

La apuesta de Vladímir Putin por Dmitri Medvédev para sucederle ha bastado para que el viceprimer ministro y jefe de la junta directiva de Gazprom (el monopolio del gas), alcanzara el estado de gracia. En unas horas la popularidad de este jurista de 42 años se disparó hasta un 35% (24% en noviembre) en un sondeo del centro Levada, y Medvédev le sacó una ventaja de 14 puntos a quien fue su adversario potencial por los favores de Putin, Serguéi Ivanov, el otro viceprimer ministro, que quedó al frente del pelotón con un 21%.

Medvédev es ya el centro de la política rusa y sus futuros contrincantes en las elecciones presidenciales del 2 de marzo tienen un papel formal. Los medios de comunicación entrevistan a sus maestros de Leningrado (que recuerdan su capacidad para las ciencias exactas) y descubren a Svetlana, su esposa y compañera de colegio. Esta licenciada en finanzas aficionada a la moda ha sido condecorada por la Iglesia ortodoxa por sus actividades benéficas y tiene un hijo de 12 años con el candidato del Kremlin.

Los rituales han comenzado. El lunes, el delfín recibirá el espaldarazo de Rusia Unida (RU), el partido mayoritario en la Duma, en un congreso para el que se han tomado grandes medidas de seguridad. Mientras tanto, negociantes avispados patentan marcas de licores asociadas al apellido del favorito, que procede de medved (oso). El artista Andréi Budáiev, especializado en fotomontajes, ha acabado un retrato que el jueves atraía a numeroso público en la inauguración de la feria Art-Manezhe en Moscú. Budáiev pintó a Putin y Medvédev, vestidos con togas romanas, frente a una galera, cuya vela luce el nombre de Gazprom. Coronado por una rama de laurel dorado, el favorito parece algo más alto que Putin. En realidad es algo más bajo que el presidente, pero al igual que él, también muy sensible al tema de su estatura, aseguran.

La gran incógnita del Kremlin se ha disipado, pero quedan otras por desvelar. "¿Quién es el señor Medvédev?" es una pregunta tan válida hoy como lo era referida a Putin hace ocho años, cuando éste se aprestaba a sustituir a Borís Yeltsin. La gran diferencia entre 2000 y ahora es que algunas de las incipientes instituciones democráticas de entonces han sido marginadas o desvirtuadas y se han restablecido arcaicos arquetipos de comportamiento.

El Parlamento ratifica lo que decide el Kremlin, los jueces se pliegan al Ejecutivo, las elecciones a la Duma fueron amañadas para redistribuir los votos a mayor gloria de RU, las cadenas de televisión crean escenarios virtuales y los jefes intermedios, en la Administración o en la policía se ahorran problemas cediendo voluntariamente a los caprichos del Kremlin.

En este contexto, la candidatura de Medvédev ha alegrado a quienes temían la llegada al poder de un candidato nacionalista antioccidental, un duro de los servicios de seguridad sin experiencia política o incluso algo peor. "Por lo menos no ha elegido al labrador", afirmaba una viñeta publicada en el diario Moskovski Komsomoletz, refiriéndose a Cony, el perro del presidente.

Como hijo de catedráticos, Medvédev recibió una buena educación. En 1989, mientras cursaba estudios de posgrado como especialista en derecho civil e impartía simultáneamente clases en la Universidad de Leningrado, ayudó a Anatoli Sobchak, que entonces se perfilaba como futuro alcalde de la ciudad, a preparar su campaña en las primeras elecciones libres al Parlamento soviético. Once años después, dirigió la campaña de Putin a la presidencia de Rusia.

Quienes tratan con Medvédev aprecian buenas cualidades en él. En enero, en el foro de Davos (Suiza), Medvédev "se puso al corriente de los temas con gran facilidad y llegó a sentirse como pez en el agua con los empresarios occidentales", señala una de las personas que le acompañó. Se trata de "un jurista nato, capaz de imaginar astutos esquemas jurídicos y calcular las ventajas e inconvenientes de los esquemas de otros", escribía el diario Védomosti citando a un compañero de curso.

No todo son elogios. Medvédev ha sido responsable de los llamados programas nacionales, como vivienda, sanidad, educación, agricultura y demografía. Aunque los funcionarios aprueban su gestión, medios vinculados con la política social opinan que en torno a esos programas hay mucha propaganda, derroche y falta de sistema. Los modales suaves de Medvédev encubren "gran dureza, enorme vanidad y un burocrático sentido de la jerarquía", opinan quienes trabajaron con él.

En el último año, bajo los auspicios de la agencia Ria-Nóvosti, el delfín se ha reunido varias veces con los corresponsales extranjeros y ante ellos se ha expresado con sentido común y cada vez más distendido, pero jamás se ha apartado de la línea oficial y ha defendido el carácter monopolista de Gazprom.

Medvédev conserva aún el aire de hijo de familia acomodada al que le sonríe la vida, lo que contrasta con las infancias duras de Borís Yeltsin y Vladímir Putin. No se sabe pues lo que puede esperarse de él en caso de crisis. La apariencia de peso pluma, sin embargo, no debe inspirar conclusiones precipitadas considerando los precedentes de relevo en el Kremlin del pasado siglo. Ni Stalin, ni Nikita Jruschov ni Leonid Bréznev ni Mijaíl Gorbachov, cada uno a su manera, se ajustaron a las expectativas de la cúpula comunista que les había elegido.

En Rusia el poder se concentra en el presidente, al que es extremadamente difícil cesar. A no ser que exista un consenso para enmendar la Constitución, lo que de momento no es el caso, ésa es la realidad con la que deberán contar todos los miembros de la corporación que administra el país cuando Medvédev reciba el maletín nuclear y otros atributos de la presidencia. Y esto es válido también para Putin, sea cual fuere la relación que tuviera antes con su sucesor.

La posibilidad de que Medvédev actúe de presidente virtual y que el poder sea ejercido de hecho por el jefe de Gobierno, si éste se llama Vladímir Putin, es anticonstitucional y desestabilizadora. El líder no ha dicho si aceptará el cargo que Medvédev le ha ofrecido y los analistas están divididos. Unos piensan que Putin sólo pretende ayudar a Medvédev a obtener un sólido apoyo dejando que el electorado crea que va a seguir después junto a él como garante de la continuidad. En julio pasado, Medvédev criticó la "muy mala tradición" de la época soviética de prescindir de las "personas capaces" que por una razón u otra habían perdido su puesto. "Es muy importante conservar su experiencia y su capacidad organizativa", afirmó.

martes 11 de diciembre de 2007

Medvedev propone que Putin sea primer ministro de Rusia

El elegido para suceder al presidente vincula su ascenso a la necesidad de continuar con la política actual

El viceprimer ministro Vladimir Medvédev, elegido por el presidente ruso, Vladímir Putin, para sucederle en la jefatura del Estado, ha lanzado un guiño a su mentor al proponer que sea el nuevo primer ministro del país. Medvédev será el candidato de Rusia Unida, el partido de Putin, que arrasó en las legislativas de la semana pasada haciéndose con más del 64% de los votos, pretende continuar las políticas del mandatario ruso y permitir que siga teniendo una voz importante cuando abandone el Kremlin el próximo mes de marzo.
Rusia elegirá nuevo presidente el próximo 2 de marzo y Putin ya ha anunciado en reiteradas ocasiones que no repetirá en el cargo. La Constitución no permite una segunda reelección, pero Putin tampoco ha forzado un cambio constitucional que se lo permita. Lo que sí pretende es seguir teniendo una gran influencia en la política rusa, aunque aún no se sabe el papel que se reserva el actual presidente.
Una salida puede ser la propuesta lanzada por Medvédev. "Considero de suma importancia para el país conservar en un cargo importantísimo del poder Ejecutivo, en el cargo de presidente del Gobierno de la Federación Rusa, a Vladímir Vladímiróvich Putin", ha dicho Medvédev en una intervención por televisión.

Putin elige a su hombre de confianza para sucederle al frente de Rusia

Dmitri Medvédev es vicejefe del Gobierno y presidente del monopolio del gas


El presidente de Rusia, Vladímir Putin, reveló ayer que su favorito para sucederle es Dmitri Medvédev, primer vicejefe del Gobierno y presidente de la junta directiva de Gazprom, el monopolio del gas. La apuesta por este jurista de 42 años se interpretaba como una señal para tranquilizar al empresariado y a los sectores liberales, así como también a las distintas familias de la élite política, que han proyectado en público sus rivalidades con nerviosismo creciente a medida que se aproximaba la hora de revelar el gran misterio del Kremlin.


De no mediar un imponderable, en los comicios del 2 de marzo próximo Medvédev se convertirá en el presidente más joven de la historia de Rusia desde el fin del zarismo.
"Mantengo una estrecha relación con él desde hace más de 17 años y apoyo totalmente esta propuesta", fue el comentario de Putin cuando una delegación de Rusia Unida (RU) y otros tres partidos le presentaron el nombre de Medvédev, formalmente como si se tratara de una propuesta común resultado de consultas durante el pasado fin de semana.
De loarle ante Putin se encargó Borís Grizlov, el líder de Rusia Unida (315 escaños de 450 en la próxima Duma), secundado por Serguéi Mirónov, el jefe de Rusia Justa (38 escaños). Les acompañaban los líderes de dos formaciones leales al Kremlin tan microscópicas que no lograron representación parlamentaria, el Partido Agrario (2,3% de los votos) y Fuerza Cívica (1,1%).
Putin, que la semana pasada insistió en la alta legitimidad de la nueva Duma por representar, según él, a la inmensa mayoría de la población, cambió ayer de registro y subrayó la importancia de que la candidatura de Medvédev sea apoyada por un espectro de partidos que no estarán en el Legislativo. Tal cosa, dijo, "nos da la oportunidad de crear las condiciones para mantener el rumbo que ha dado resultado durante los últimos ocho años". El favorito, que seguía la conversación sobre su persona con cara de alumno aplicado, manifestó que las consultas entre las distintas fuerzas que lo proponen continuarán en los próximos días.
Grizlov señaló que el lema de los próximos cuatro años tiene que ser la mejora del nivel de vida y subrayó que, de todas las candidaturas posibles, la de Medvédev es la que tiene "una mayor orientación social". En el Gobierno, Medvédev es responsable de los llamados proyectos nacionales, que están destinados a mejorar la sanidad, la educación, la vivienda y la agricultura, así como la situación demográfica. RU promoverá oficialmente la candidatura en un congreso el 17 de diciembre.
El jefe de la patronal rusa, Alexandr Shojin, opinó que la designación de Medvédev hará bajar el tono de la discusión sobre el excesivo papel del Estado en la economía y especialmente sobre la "reprivatización de terciopelo". Shojin se refería a las declaraciones del financiero Oleg Schwarzman, que acusó al vicejefe de la Administración del Kremlin, Igor Sechin (un veterano de los servicios de seguridad), de dirigir una red estatal para comprar empresas en beneficio de los antiguos colegas.
Shojin calificó a Medvédev como "una de las personas más liberales en la lista de potenciales candidatos" y consideró que su candidatura es "muy positiva" para el mundo empresarial, ya que "no se orientará hacia las medidas administrativas, sino a las jurídicas y legales".

Dmitri Medvédev será el candidato de Putin a las presidenciales rusas

El actual viceprimer ministro es presidente de la junta del gigante gasístico estatal Gazprom


El viceprimer ministro Dmitri Medvédev ha sido propuesto hoy como candidato presidencial por cuatro partidos y su candidatura ha recibido el respaldo del actual jefe del Estado, Vladímir Putin, según ha informado la agencia Interfax.


El presidente ruso, Vladimir Putin, ha expresado su apoyo para que Medvédev presente su candidatura a las elecciones presidenciales del próximo 2 de marzo. En los últimos meses se especulaba con quién sería el sucesor de Putin, ya que el presidente no puede optar por ley a un tercer mandato. Se preveía que eligiera entre Medvedev, abogado y presidente de la junta del gigante gasístico estatal Gazprom, y Sergei Ivanov, otro viceprimer ministro y que previamente fue ministro de Defensa.

Putin ha hecho esta declaración en una reunión con representantes del partido Rusia Unida y de otros partidos. El líder del partido oficialista Rusia Unida y presidente de la anterior Duma, Borís Grizlov, ha anunciado que su formación proclamará oficialmente la candidatura presidencial de Medvédev en el congreso que celebrará el próximo día 17.

Un tecnócrata de confianza de Putin

Medvédev, un tecnócrata de 42 años, estudió derecho en la Universidad Estatal de Leningrado, donde cursó estudios de postrado y ejerció la docencia entre 1990 y 1999. Entró en el mundo de la política en 1990 como asesor de alcalde de San Petersburgo, Anatoli Sobchak, donde entabló amistad con Putin, quien entonces también trabajaba en el Ayuntamiento.

Después de que Putin fue nombrado primer ministro en agosto de 1999, Medvédev fue llamado a Moscú y designado jefe del aparato administrativo del Gabinete de Ministros, cargo clave en el Gobierno. Durante todo el primer mandato presidencial de Putin (2000-2004), trabajó en el Gabinete de la Presidencia, cuya jefatura asumió en octubre de 2003.Además, cogió responsabilidades como presidente del directorio de Gazprom, el gigante ruso del gas.

En noviembre de 2005, Medvédev fue nombrado por Putin viceprimer ministro del Gobierno, y se convirtió, junto con Serguéi Ivanov, entonces ministro de Defensa y ascendido a viceprimer ministro segundo, en posible candidato a suceder al actual presidente.

En la actualidad, es uno de los más fieles consejeros de Putin y figura clave en los negocios rusos. Se encarga, entre otras tareas, de la coordinación de los denominados proyectos nacionales prioritarios, programas de desarrollo en los ámbitos de la educación, la sanidad y desarrollo social, la vivienda y la agricultura. En su contra, en cambio, tiene los asuntos de seguridad nacional. A diferencia del otro candidato, Ivanov, carece de experiencia en la seguridad rusa y no tiene pasado con la KGB, tan importante en la política de Putin.

Rusia sale de su humillación

Humillar al adversario acaba generando un resentimiento que se vuelve contra el que lo fomentó. Los aliados cometieron este error con Alemania tras la I Guerra Mundial. Desde 1947, Israel ha humillado a los palestinos, paganos en origen ("personas que pagan, generalmente por abuso, las cuentas o las culpas ajenas", según la definición de la Real Academia Española). Quien no entienda que los rusos se sienten humillados no comprenderá el porqué de la popularidad de Vladímir Putin, que justamente trata de sacar a Rusia de esta situación anímico-política. Y se trata de entender, no de justificar.

Quizás nos habíamos acostumbrado a una Rusia sumisa. Ya no va a ser así. En 1991, con el derrumbe de la URSS y del sistema soviético, los rusos perdieron su imperio. Se quedaron con el trozo más gordo, el de la Federación Rusa, y con algunos problemas pendientes, como el de la ubicación de Ucrania. ¿Realmente van los rusos a renunciar a Sebastopol y Crimea? Hay muchos temas pendientes.

A la Rusia de Borís Yelstin (que no dudó en cargarse la Unión Soviética para quedarse al frente de la Federación Rusa) no le quedó más remedio que agachar la cabeza ante un Occidente victorioso y que estaba haciendo lo posible por desmontar ese imperio y doblarle las rodillas, pese a meter a Rusia en el G-8 / 9. A la vez resultó escandaloso cómo los oligarcas, los nuevos y muchos antiguos del régimen soviético, se quedaron con las riquezas del país. El propio Putin se enriqueció en San Petersburgo. Pero no puede sorprender que una vez en el poder quisiera recuperar para el Estado las riendas de la mayor riqueza nacional, el gas y el petróleo.

No hubo una revolución anticomunista en Rusia. Cuando el sistema se derrumbó, la única columna que quedaba para vertebrar el país, fue el servicio secreto del KGB (hoy FSB), que se ha hecho con el poder, aunque no forma un bloque unitario. La llegada de Putin, un gris coronel entre muchos del ex KGB, supuso la imposición de un orden, con una cultura, la de esos servicios secretos, que repugna. Pero comprendió que a los rusos les importaba más que un orden, cobrar a fin de mes y recuperar el orgullo nacional, antes que una democracia limpia.

En las elecciones a la Duma ha habido muchos fraudes, pero no quitan para que Putin sea popular. Le ayuda el barril de petróleo a 100 dólares y el gas, de los que Europa no se puede dispensar, y sin los cuales Rusia, se podría haber tornado en un nuevo sistema fascista (de verdad, no como se usa a la ligera este adjetivo).

En un reciente artículo, Mijaíl Gorbachov, que dinamitó el sistema que creyó reformable, califica a Putin de "dirigente responsable". "Tras el caos de los años noventa era vital consolidar los poderes del Estado para prevenir su desintegración", señala Gorbachov. "En una situación así, un líder responsable tenía que dar algunos pasos de naturaleza autoritaria, aunque algunos eran evitables".

No vamos a una guerra fría. No hay confrontación ideológica, pero una Rusia poscomunista puede ser más compleja de tratar que la soviética y tiene la peligrosa fuerza de una no ideología basada en la anomia. Y no es la URSS, pues ha perdido parte de su territorio. Es aún una gran potencia militar, que renueva sus arsenales, pero su población se ha ido reduciendo en un 0,6% al año, de 148 millones en 1992 y hasta 141 en la actualidad y 134 para 2020, con una clase media que se calcula en tan sólo unos 10 millones de habitantes aunque en crecimiento. La esperanza de vida va a ser menor en 2010 que en 1990, y la tasa de abortos es de las más elevadas. Y, menos el gas y el petróleo, el caviar y alguna matrioska, se ve poco made in Russia fuera del país.

Vamos a tener que tratar con una Rusia que se reafirma, y no va a resultar fácil. Así, era impensable que fuera el único país al que el Tratado CAFE de armas convencionales en Europa, impidiera trasladar fuerzas de un lugar a otro dentro de su territorio nacional. Pero la oferta de Putin de negociar un nuevo tratado debe ser examinada con interés. Pues entre unos y otros se está disolviendo la arquitectura de seguridad que había sin tener otra de recambio.

Qué hacer con Rusia es quizás la mayor asignatura que tiene ahora ante sí la Unión Europea. Aunque vaya a haber y la Unión tenga mala imagen entre los rusos, es necesario entenderse y asociar a Rusia una nueva casa común que sigue sin construirse.
ANDRÉS ORTEGA

sábado 8 de diciembre de 2007

Respuesta para Kosovo

En el próximo decenio, dos nuevos países se convertirán en miembros de la UE: Serbia y Kosovo

Si Rusia no deja que la ONU dé su autorización, lo mejor que puede hacer Kosovo es una "declaración coordinada de independencia" bajo los auspicios de la Unión Europea.

En algún momento del próximo decenio, dos nuevos países se convertirán en miembros de la UE. Se llamarán Serbia y Kosovo (o tal vez Kosova, que es como prefieren llamarlo los albano-kosovares). Los cronistas se darán cuenta de que, hasta ahora, uno de estos dos países formaba parte del otro. La Serbia que se incorpore a la Unión Europea será una Serbia recortada, una sombra de lo que era antes, como Austria tras la I Guerra Mundial. Será la culminación de un largo recorrido por un valle de sangre, sudor y lágrimas. En las próximas semanas, cuando la independencia de Kosovo vuelva a estar sobre el tapete, tendremos seguramente más sudor y lágrimas; pero si todas las partes ejercen el sentido común, es posible que evitemos nuevos derramamientos de sangre.

Este resultado final no será del todo equitativo, como lo sería en un tribunal de justicia ideal. La historia no funciona así, sino que imparte una justicia dura, en el mejor de los casos. Han sufrido y han muerto serbios inocentes, lo mismo que han sufrido y han muerto albano-kosovares inocentes. Recuerdo lo asfixiados que estaban estos últimos bajo el látigo de Slobodan Milosevic. Mientras escribo tengo ante mí unas fotografías que hice yo mismo de familias desplazadas, casas en ruinas, sangre en la nieve. Tuve ocasión de hablar con madres desconsoladas que se estremecían entre los escombros. Pero también soy consciente de lo que han perdido los serbios. Los exquisitos monasterios ortodoxos, esas joyas arquitectónicas de Decani, Gracanica y Pec, son algunos de los primeros lugares que visité en los Balcanes, hace más de treinta años, y siguen siendo de los lugares más bellos de lo que, en una época más religiosa, llamábamos esta tierra de Dios. A partir de ahora, pese a todas las cláusulas de protección establecidas en los acuerdos internacionales que se proponen para Kosovo, esos sitios serán islas en el interior de otro país, a las que sólo se podrá llegar a través de un territorio habitado y controlado por quienes son, al menos por el momento, un pueblo hostil.

No sé cómo se puede hacer un balance histórico que permita decidir si este resultado es justo. Y el asunto de quién tiene derecho a la autodeterminación, y en qué circunstancias, es un dilema que los liberales tratan de resolver desde hace 160 años, sin conseguirlo. Sin embargo, hay dos cosas que puedo afirmar con seguridad. La primera, que el máximo responsable individual de que los serbios tengan que sufrir esta pérdida es Slobodan Milosevic -oja-lá se pudra en el infierno-, con la ayuda y la complicidad de dos criminales de guerra que aún permanecen en libertad, Radovan Karadzic y Ratko Mladic. Nunca olvidaré las palabras que un monje melancólico me dijo en el monasterio de Decani pocos días después de que la invasión de la OTAN obligara a las fuerzas serbias a marcharse, en el verano de 1999. Era Slobodan Milosevic -dijo aquel clérigo ortodoxo serbio- quien "no sólo había perdido Kosovo, sino que había destruido por completo a su propio pueblo, física y espiritualmente".

La segunda cosa que puedo decir con confianza es que éste será el resultado menos malo no sólo para Kosovo, sino para la propia Serbia. Los serbios, en la práctica, dejaron de ejercer cualquier soberanía real sobre Kosovo en aquel verano de 1999, con la excepción de las zonas controladas por ellos al norte del río Ibar. En el fondo, casi todos los serbios saben que Kosovo está perdido, pero casi ningún político está dispuesto a reconocerlo abiertamente. Kosovo es una herida enconada en la política serbia que impide que los políticos, funcionarios y periodistas del país se concentren en lo que verdaderamente afecta al bienestar de sus conciudadanos. Es verdad que se trata de una amputación; pero a veces, incluso con la tecnología médica del siglo XXI, cuando un paciente tiene una extremidad destrozada y con gangrena es mejor que se la quiten.

Lo importante ahora no es si éste es el mejor resultado, sino cómo lograrlo. La mejor vía está bloqueada por la intransigencia de la Rusia de Putin. Dicha vía -por la que tanto trabajaron el enviado especial de la ONU para Kosovo, el ex presidente finlandés Martti Ahtisaari, y otros negociadores- habría consistido en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para bendecir el llamado Plan Ahtisaari. Un plan que prevé una independencia supervisada para Kosovo, con amplia protección y autonomía para los lugares sagrados, comunidades y municipios serbios. Rusia no hace ningún favor a los eslavos ortodoxos de Serbia ni a sí misma con su obstinación; pero siempre ha tenido esa actitud empecinada, y seguramente seguirá teniéndola, dado el resultado de las últimas elecciones legislativas.

El peor camino posible sería que el nuevo Gobierno kosovar, encabezado por el líder del Ejército de Liberación de Kosovo, Hashim Thaci, se precipitara a realizar una declaración unilateral de independencia, una UDI. Tal declaración podría suscitar una reacción furiosa por parte de los extremistas serbios y la población serbia al norte del río Ibar, y la indignación de las autoridades de Belgrado (sobre todo, en vísperas de una elección presidencial), tal vez incluso con un bloqueo energético y comercial; para no hablar de la posible retórica de la retribución con la que podría responder la llamada República Serbia en Bosnia.

La mejor vía hacia adelante que tiene hoy posibilidades, vista la falta de cooperación de Rusia, es la que los principales negociadores llaman DCI, una declaración coordinada de independencia. El nuevo Gobierno kosovar avanzaría hacia su ansiado objetivo en el curso de los tres próximos meses, pero en estrecha coordinación con la Unión Europea y otros socios internacionales. Habría que acordar el calendario y la forma. Los albano-kosovares unirían explícitamente su histórica proclamación a la aceptación del Plan Ahtisaari y contarían con una nueva oficina internacional que supervisara la marcha del proto-Estado, una presencia continuada de la OTAN para garantizar la seguridad y el compromiso de aprobar una Constitución liberal y proteger los derechos de la minoría. Si Thaci tiene el valor y la prudencia necesarios dejará inequívocamente claro su compromiso multiétnico mediante la inclusión de unas cuantas palabras generosas y bien escogidas en serbio para conmemorar la ocasión.

Aunque cuenta con el respaldo de Estados Unidos, la OTAN y, en la medida en que Rusia lo permite, la ONU, la Unión Europea sería la principal responsable de poner en marcha estas decisiones -al fin y al cabo, Kosovo está en Europa, no en Wisconsin- y de situarlas en el contexto de una futura incorporación como Estado miembro. Pero esa perspectiva no debería estar limitada a Kosovo. Hay que extenderla a toda la región.

La UE acaba de firmar lo que, en la jerga comunitaria, se denomina un "acuerdo de estabilización y asociación" con Bosnia, un paso importante para la posible entrada en un futuro. La Unión debe despejar cualquier duda, mediante una labor diplomática pública dirigida al pueblo serbio, de que está completamente dispuesta a hacer lo mismo por Serbia... al día siguiente de que entregue al primero de los dos criminales de guerra, Karadzic y Mladic. Es más, lo ideal sería convencer a los kosovares de que esperen hasta después del 3 de febrero, la fecha actualmente prevista para la segunda ronda de la elección de presidente en Serbia, con el fin de asegurar que no haya un último espasmo emocional entre los serbios capaz de catapultar a un extremista al sillón presidencial en Belgrado (en cambio, no debe permitirse que Serbia siga dando largas a la independencia de Kosovo mediante el aplazamiento de las elecciones).

Es decir, la declaración coordinada de independencia de Kosovo, que se produciría como muy tarde en febrero de 2008, iría acompañada de esta firme oferta europea a los serbios: intercambiar los escasos vestigios de soberanía formal sobre Kosovo por la posibilidad real de un futuro mejor dentro de la UE. De palabra, los serbios seguirán negándose; en el fondo de sus corazones, es posible que empiecen a decir que sí. -

www.timothygartonash.com Timothy Garton Ash es catedrático de Estudios Europeos en la Universidad de Oxford. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia

jueves 6 de diciembre de 2007

La Rusia de Putin

A nadie han podido sorprender los resultados de las elecciones del 2 de diciembre, ni el favoritismo de que ha gozado el partido oficial, o las trabas constantes que han sufrido los de la oposición. La cuestión más bien sea explicar tantas irregularidades, cuando no había la menor duda de que Rusia Unida, el partido de Putin, tenía ganados los comicios.

¿Por qué se impidió entonces con vanos pretextos la presencia de observadores de la OSCE? Rusia no podía consentir -pesa mucho el orgullo nacional de haber sido una gran potencia- que los occidentales la trataran como a un país subdesarrollado que se inicia en la democracia. Aunque la canciller Angela Merkel comentase el resultado electoral diciendo que "Rusia no ha sido nunca una democracia y no es una democracia", Putin conoce el afán del Gobierno alemán por estrechar relaciones. A pesar de las críticas que la UE ha manifestado, Rusia sabe lo interesada que está en negociar un nuevo tratado de amistad. En este contexto se comprende que el Kremlin se apresurase a hacer pública la felicitación telefónica, muy efusiva, de Nicolas Sarkozy.

Nadie puede esperar que la Rusia que en una larga historia no ha sido nunca una democracia, en unos pocos lustros se convierta en una que funcione. Ahora lo que importa es detener el actual proceso de descomposición y aumentar el nivel de vida, que en muchos aspectos ha descendido respecto al soviético, sin dejar de ir levantando poco a poco un Estado de derecho, fundamento último de la democracia. Europa necesita en su frontera oriental una Rusia fuerte y estable, con la que mantener las mejores relaciones.

Desde las elecciones del 2003 la Rusia de Putin ha dado pasos importantes por este camino, en buena parte gracias al colosal aumento del precio del gas y del petróleo. Ello bastaría para explicarse, sin acudir a manipulaciones, que Rusia Unida haya pasado del 37% al 64% de los votos. Cierto, la mayor parte de la población no echa de menos derechos democráticos que nunca ha conocido, sino que únicamente aspira a vivir un poco mejor, lo que identifica con un Estado fuerte, en cuya cúspide se halle una persona tan inteligente como sin duda lo es Vladímir Putin.

La gran interrogante de la Rusia de hoy, como lo es siempre la de cualquier régimen basado en el carisma de un caudillo, es que, al girar todo en su entorno, no se alcanza a divisar un futuro en que la gran figura haya desaparecido. El 2 de marzo se celebran elecciones presidenciales a las que la Constitución impide que por tercera vez Putin pueda ser candidato. A los 55 años y en la cúspide de su poder, pocos piensan que esté dispuesto a retirarse.

Algunos han especulado con la posibilidad de que, siguiendo los pasos de su amigo Gerhard Schröder, inicie una tercera vida de potentado y ocupe, por ejemplo, la presidencia de Gazprom, la compañía estatal de energía. La documentación que guarda de toda la clase política evitaría que los nuevos gobernantes pudieran jugarle una mala pasada. Empero, me parece una hipótesis poco verosímil. Putin ha acumulado un enorme poder que no creo que esté dispuesto a desbaratar y se dejará convencer de que es insustituible. Pero, ¿cómo podrá mantenerse en el poder? Repetidas veces ha manifestado que no romperá ni modificará la Constitución. Y pienso que así lo hará; al fin y al cabo, su fuerza depende de que sepa encarrilar el proceso de democratización. Estoy convencido, sin embargo, de que tiene un plan bien trabado para después del 2 de marzo.

Barajo dos eventualidades. La primera consiste en elegir como presidente a una persona muy fiel y quedarse él en la presidencia del Gobierno. Algo ya ha indicado en esta dirección. Al poco tiempo, el presidente elegido dimite, digamos que por razones de salud, y, según la Constitución, lo sustituye el presidente del Gobierno, con lo que aún se podría presentar dos veces más. La segunda es que no ocupe cargo institucional alguno y siga mandando desde la presidencia del partido oficial. Stalin gobernó muchos años como secretario general del Partido Comunista. No se me oculta lo problemáticas que son ambas salidas, pero lo que de ningún modo puedo imaginar es que Putin abandone el poder.
IGNACIO SOTELO

miércoles 5 de diciembre de 2007

Rusia usa el informe del espionaje de EE UU para exculpar a Irán

Moscú pide a Teherán que paralice el enriquecimiento de uranio

Rusia tendrá en cuenta las conclusiones de los servicios de espionaje estadounidenses sobre la falta de pruebas de un programa militar iraní para elaborar una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Esta postura, expresada ayer por el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, supone que Moscú se afianza en su posición contraria a imponer nuevas sanciones a Teherán. Es más, Rusia pone en duda la existencia misma de un programa nuclear militar iraní.

Refiriéndose a las revelaciones de EE UU, según las cuales Teherán no trabaja en un programa nuclear militar desde 2003, Lavrov dijo que confirman las conclusiones rusas. El ministro fue más allá, al afirmar: "Además, nosotros tampoco tenemos datos sobre la realización de esos trabajos hasta 2003, aunque los colegas norteamericanos dijeron que así era".

El jefe de la diplomacia rusa mencionó intercambios de análisis efectuados durante los últimos dos o tres años y basados en datos del espionaje hasta 2003. "Los datos de los colegas norteamericanos que nos fueron presentados no confirman que se pueda hablar con seguridad de la existencia en algún momento en Irán de un programa nuclear militar", sentenció.

Lavrov insistió en que hay que seguir trabajando para lograr una total claridad y consideró que los esfuerzos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en ese sentido están dando resultado. Rusia se basará en las conclusiones de los expertos de este organismo para decidir qué pasos dar.

La víspera, el presidente ruso, Vladímir Putin, insistió ante el principal negociador nuclear iraní, Said Jalili, para que Teherán congele el programa de enriquecimiento de uranio. Putin "ha exhortado de nuevo con insistencia a la directiva iraní a que se tome en serio las exigencias de la OIEA y del Consejo de Seguridad", manifestó Lavrov.

El ministro opinó que las tres resoluciones del Consejo de Seguridad ya han limitado sustancialmente las actividades de Irán. "Vamos a valorar la situación en torno a la nueva resolución del Consejo de Seguridad teniendo en cuenta todos estos factores, incluida la confirmación publica por parte de EE UU de los datos sobre las pruebas de que no existe en Irán un programa nuclear secreto", sentenció el ministro.

Rusia tiene grandes intereses económicos en Irán, entre ellos la construcción de la central nuclear de Busheer. La posición de Moscú es parecida a la de Pekín, también reticente a nuevas sanciones.


Putin, el fuerte

Pese a los fraudes, las elecciones a la Duma reflejan la popularidad del presidente ruso


La campaña no fue limpia dado el monopolio y el control mediático del poder, especialmente de unas cadenas de televisión sumisas. Las votaciones han sufrido, según diversos observadores y participantes, gran cantidad de fraudes e irregularidades. Aun así, las críticas resbalarán sobre Vladímir Putin, que, guste o no a Occidente, cuenta con un alto grado de popularidad y considera que tiene un mandato para evitar que Rusia se adentre, como otras repúblicas vecinas, en lo que llama una senda "destructiva". La cuestión es qué hará Putin ahora para conservar el poder, aunque no el cargo, al impedirle la Constitución presentarse por tercera vez en marzo próximo.

El partido Rusia Unida, cuya lista ha encabezado personalmente Putin, ha conseguido más de un 64% de los votos. Significativamente, en segundo lugar, han llegado los comunistas, nada post, con un 11%. Una parte de esta apabullante victoria de Putin se puede achacar a los fraudes, como en Chechenia, donde las fuerzas progubernamentales han logrado un 99% de las papeletas con un 99% de participación. Pero más allá de esto, el ex coronel surgido de las filas del antiguo KGB se ha convertido en la referencia para los rusos, a los que ha aportado orden, seguridad, paga de salarios y pensiones y un renovado orgullo nacional. No cabe ignorar que tras el derrumbe de la Unión Soviética, del sistema comunista y de la guerra fría, los rusos atravesaron un periodo de humillación de los que Putin los ha sacado, con ayuda del gas y de un petróleo a casi 100 dólares el barril que son vitales para el resto de Europa.

¿Qué necesidad tenía Putin, si es realmente tan popular, de recortar el pluralismo informativo y hacer tantas trampas? La respuesta puede estar no sólo en su intento de dejar el futuro bien atado, sino también en su obsesión por controlarlo todo y por cualquier medio, según unos hábitos de comportamiento muy propios del KGB, que han tenido su expresión más preocupante en algunos asesinatos sonados de los últimos tiempos.

Putin se presenta como heredero de los zares más fuertes. Aunque no se recaiga del todo en una nueva guerra fría, estamos ante un crudo enfrentamiento de intereses que hace prever que Occidente tendrá en esta Rusia que despierta de nuevo un interlocutor muy incómodo.


La UE pide a Rusia que investigue las denuncias de irregularidades en las elecciones

Los Veintisiete consideran que la campaña para las legislativas "no respetó las normas internacionales"


La campaña electoral para las elecciones legislativas celebradas este domingo en Rusia "no respetó las normas internacionales". Esa es la opinión de la Unión Europea con respecto a unos comicios en los que el partido Rusia Unida, liderado por el presidente ruso, Vladímir Putin, consiguió más de un 64% de los votos. La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), dijo ayer que las elecciones no fueron limpias y la UE pide a Rusia que investigue esas denuncias.

La presidencia portuguesa de la UE ha emitido hoy un comunicado en el que expresa la opinión de los Veintisiete con respecto a las legislativas rusas. En concreto, la UE "lamenta" las denuncias presentadas sobre "restricciones a los medios de comunicación, así como de acoso a los partidos de la oposición y a organizaciones no gubernamentales durante los días previos y el día de las elecciones y que los procedimientos durante la campaña electoral no cumplieron las normas internacionales y los compromisos que Moscú asumió voluntariamente". Por ello, pide a Moscú que investigue estas acusaciones para "clarificar su exactitud".

En el comunicado, la UE "toma nota de los resultados provisionales" de las elecciones, según los cuales Rusia Unida se hace con el 64% de los votos. En todo caso, "celebra" que las elecciones se organizaron de manera "ordenada y organizada".

Control total

Con los resultados, aun provisionales, en la mano, el partido de Putin podrá hacer lo que quiera en la Duma (Parlamento), debida la amplísima mayoría de escaños de la que gozará. A falta de resultados definitivos, se estima que Rusia Unida y los partidos prooficialistas se harán con 393 diputados del total de 450 de que consta la Duma. De ellos, 315 corresponderán a Rusia Unida, según el presidente de la Comisión Electoral Central, Vladímir Churov. Los otros dos partidos afines al Kremlin, el nacionalista LDPR y el partido Rusia Justa, obtendrán 78.

Así, Putin tendrá un control absoluto del Parlamento cuando abandone el cargo de presidente el próximo mes de marzo. El presidente, que encabezaba la lista de Rusia Unida al Parlamento aunque no tenía intención de sentarse en él, mantendrá una fuerte influencia sobre su grupo en la Cámara, aunque él esté oficialmente fuera de la política activa. Algunos analistas señalan que Putin podría postularse como presidente de la Cámara.


'Lavado de cerebro' en televisión

El primer canal de la televisión rusa ofreció un debate sorprendente en la noche del domingo. Con furia, políticos y politólogos, hermanados por la simpatía común hacia Vladímir Putin y Rusia Unida, criticaron durante horas a los liberales protagonistas de los años noventa, cuando estaba ya claro que los resultados conjuntos de éstos eran inferiores a un 3% (Yábloko con un 1,6% y la Unión de Fuerzas de Derechas, UFD, con 1%).

¿Por qué los vencedores, en lugar de mostrar euforia por su contundente triunfo, se ensañaban con tanta virulencia con un sector tan insignificante? ¿Por qué pisoteaban con tanta energía a un adversario, al que ni siquiera habían invitado para que explicara ante la cámara su versión del fracaso? El repulsivo coro de personajes satisfechos, que movían la cabeza en signo de asentimiento y se aplaudían las ocurrencias, era una muestra del lavado de cerebro al que se dedican los canales de televisión centrales de Rusia.

El director de cine Nikita Mijailkov, cercano al presidente Putin, llamó a los liberales "imberbes" desconocedores del país en el que viven. El politólogo Viacheslav Níkonov consideró que el desconocimiento de su propio electorado les había llevado a "enterrarse a sí mismos". "Si hubieran mirado las encuestas, hubieran visto que en el electorado de UFD hay un 92% de personas a las que les gusta Putin". "La UFD fue en contra de sus electores para gustar en Occidente", concluyó. Mijaíl Leóntev disentía. Los liberales, en su opinión, conocen bien Rusia y por eso "siempre están dispuestos a huir". "Por fin se ha despejado el campo", sentenció. Serguéi Kurguinián observó que todos los que han conseguido escaños en la Duma Estatal son "partidarios del Estado fuerte", aunque pueden diferir en su forma de entenderlo. Alguien consideró que las legislativas fueron "la despedida de los noventa".

Occidente como vara

En la retórica de RU, Occidente juega el papel de malo dispuesto a financiar a los enemigos del país. Pero paradójicamente, Occidente es también la medida de la normalidad. Y así, Níkonov aseguraba que en la política europea los liberales son una especie en extinción, con lo que quería indicar que Rusia sigue tendencias de la modernidad. En una entrevista, el líder de RU, Borís Gryzlov, aseguraba que la asistencia electoral había sido digna de los países desarrollados de Europa. Discutible. Lo único que estaba claro es que aquella tertulia del primer canal nada tiene que ver con las buenas tradiciones de Rusia, aquellas que Alexandr Pushkin reflejó en un bello poema en el que exhortaba a "mostrar compasión con el caído".


Los observadores denuncian que las elecciones rusas no fueron limpias

Críticas a la "fusión" abusiva del Estado con el partido del presidente Putin


Las elecciones parlamentarias en Rusia "no fueron limpias" ni estuvieron a la altura de "muchas de las obligaciones y estándares democráticos". Ésta es la rotunda conclusión a la que llegaron los observadores europeos que asistieron a los comicios del domingo.

Cuatro fueron los puntos que destacaron, a saber, la "fusión" abusiva del Estado con Rusia Unida (RU), cuya lista encabezaba el presidente, Vladímir Putin; la tendenciosidad de los medios de comunicación; las dificultades creadas por la nueva legislación para que los pequeños partidos puedan competir, y el hostigamiento a la oposición.

Nunca antes una delegación internacional había sido tan dura con Rusia como la de los parlamentarios de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) y del Consejo de Europa. "No fue una elección de partidos al Parlamento, sino un referéndum a favor del presidente", manifestó Luc van den Brande, y agregó que en el país "no existe una verdadera división de poderes".

El Kremlin trató de minimizar estas duras evaluaciones y por medio de la televisión dio prioridad al favorable comentario del observador de la Organización de Cooperación de Shanghai y a las opiniones de los representantes de la Comunidad de Estados Independientes, formadas por ex repúblicas soviéticas. De los occidentales, los representantes rusos dijeron que venían ya con el informe redactado y que les pagaban por ello.

Putin se mostró satisfecho y consideró que las elecciones fueron democráticas. Más aún, sostuvo que el nuevo Parlamento "tiene mayor legitimidad" que el anterior, por cuanto representa al 90% del electorado y sólo el 10% se quedó fuera. "Para mí es evidente que los rusos jamás permitirán que Rusia marche por un camino destructivo como sucedió en otros Estados del espacio pos-soviético", señaló.

Las críticas a los resultados electorales arreciaron ayer desde distintos sectores. Los comunistas emitieron un comunicado en el que afirmaron que "en Rusia han surgido zonas enteras de completa falsificación. Chechenia, Ingushetia, Tatarstán, Bashkartostán, Mordovia, Kabardino-Balkaria, la provincia de Kémerovo son los ganadores en esta ilegalidad".

Basta con decir que en Chechenia el resultado fue del 99,3% para Rusia Unida, con una participación del 99,4%. También ayer se realizaron los primeros actos de protesta. Jóvenes del movimiento radical La Otra Rusia, uno de cuyos líderes es el ex campeón mundial de ajedrez Gari Kaspárov, se reunieron junto a la Comisión Electoral Central de Moscú vestidos de negro en señal de luto por la muerte de la democracia. Kaspárov y el líder de los nacional-bolcheviques, el escritor Eduard Limónov, no pudieron asistir, por estar bloqueados por la policía en el piso del ajedrecista.

Kaspárov llamó a la unidad de la oposición y especialmente a los comunistas, que pueden verse tentados por las ofertas de los sectores pro-Putin (a que se unan al partido Rusia Justa y formen un bloque socialdemócrata) y relajarse en su intención de protestar por los votos que, según ellos, les han sido robados.


La Armada rusa vuelve a patrullar en todos los mares

Rusia anunció que su Marina de guerra ha vuelto a surcar de forma permanente los mares y océanos del mundo. La Armada rusa inició ayer en el mar de Barents una expedición que durará hasta el 3 de febrero de 2008 y que la llevará al noreste del Atlántico y al Mediterráneo, según informó el ministro de Defensa, Anatoli Serdiukov, al presidente Vladímir Putin, en el Kremlin. La expedición se enmarca en el esfuerzo de Moscú por recuperar en distintos ámbitos la posición de superpotencia militar que tenía la URSS en el pasado.

El fin de la expedición naval es "asegurar la presencia de la Armada" y "crear condiciones para la seguridad de la navegación rusa", dijo el ministro, según el cual un portaaviones, dos buques cazasubmarinos y un buque cisterna zarparon ayer a mediodía del puerto de Severomorsk. A ellos se les unirá en el Mediterráneo un destacamento de la flota del mar Negro.

En total, en la expedición participarán cuatro barcos de guerra, siete buques de las flotas del Norte, del mar Negro y del Báltico, 47 aviones y 10 helicópteros. Según el ministro, los buques atracarán en puertos de seis países y realizarán diversas maniobras. La expedición recorrerá un total de 12.000 millas en 71 días y está al mando de un vicealmirante.

El pasado agosto, el comandante de la flota rusa, almirante Vladímir Masorin, dijo que ésta debía restablecer su presencia en el Mediterráneo, dada la importancia estratégica de este mar para la flota del mar Negro. Este año Rusia ha anunciado también que sus bombarderos estratégicos vuelan de nuevo en misiones de patrullaje que por problemas económicos no realizaban desde 1992. Desde el 17 de agosto pasado, los bombarderos rusos han efectuado más de 70 vuelos en diferentes regiones del mundo.


Vitali Shentalinski destapa la tercera caja negra del KGB

'Crimen sin castigo' cierra su estudio sobre la represión de intelectuales en la URSS

Era linotipista -nadie recuerda su nombre-, cometió la aberración de escribir mal la palabra Leningrado, y lo fusilaron. Como a Osip Mandelshtan, que osó hacer poesía sobre la figura de Stalin. Su muerte no mereció más que una fría marca roja en un cuaderno, como la de cientos de intelectuales represaliados durante el periodo soviético.

Dice Vitali Shentalinski (Siberia, 1939) que el KGB llegó a completar 200 enormes carpetas rojas con las pruebas de su máquina de exterminio. "Cuando abrí por primera vez esos tomos y los expedientes personales no pude evitar cerrarlos de golpe y mirar hacia otro lado", confiesa. "Pero recuperar esta memoria es como mirar los grabados de Goya: doloroso pero necesario". Él lo hizo, primero en el libro Esclavos de la libertad, después con Denuncia contra Sócrates y ahora con Crimen sin castigo, que culmina la trilogía (Galaxia Gutenberg).

Su cruzada contra "la amnesia histórica" comenzó hace ya dos décadas, cuando la perestroika abrió en Rusia nuevos horizontes de libertad. "Aquel periodo fue un reto histórico para nuestra sociedad. Se trataba de buscar nuevas fórmulas de vivir la vida y de reconocernos. Nuestro pasado en muchos aspectos estaba secuestrado, robado o falsificado Y necesitábamos saber de dónde veníamos", apunta. "Me interesaba en particular el estudio de la historia de los escritores porque constituyen la conciencia del pueblo ruso".

La cifra que aporta habla por sí sola. Durante el periodo soviético, cerca de 3.000 escritores fueron represaliados de un modo u otro. Y, aproximadamente, la mitad pereció en los campos de concentración o, sencillamente, fusilados. ¿Dónde desaparecieron? ¿Dónde están sus manuscritos? La perestroika abría la posibilidad de indagar en ello y Shentalinski se lo tomó como un reto personal. Organizó una comisión dedicada a la herencia literaria de los escritores represaliados, entró en la Lubianka, la sede de la KGB, y abrió su caja negra para descubrir informes clasificados, documentos que se creían perdidos, obras inéditas de represaliados y miserias, muchas miserias.

La poeta Anna Ajmátova, nada sospechosa de simpatizar con el régimen -a su marido lo ejecutaron por actividades antisoviéticas y ella misma estuvo condenada al ostracismo por chocar su poesía con el realismo socialista-, le regaló esta oda a Stalin el 21 de diciembre de 1949.

"Que el mundo recuerde este día para siempre, que esta hora sea legada a la eternidad. La leyenda habla de un hombre sabio que salvó a cada uno de nosotros de una muerte fatal".

¿Qué le impulsó a escribirla y a publicarla en la revista Ogoniok? Amor de madre. Quería lograr con ello que el dictador intercediera por su hijo Lev Nikoláyevich Gumiliov, confinado en un campo de trabajo. Poco después, le escribió una carta de súplica. Stalin la ignoró.

El sistema propinó su azote más duro a los intelectuales con el terror rojo de los primeros tiempos de la revolución. "Se destruía al colectivo como clase, sin ningún tipo de selección", cuenta el periodista, escritor y autor de varios documentales sobre el tema. Una parte enorme fue expulsada, arrojada a la emigración por su oposición al régimen, o por no posicionarse a favor de él. Se asestaba un golpe tras otro a la poesía, la narrativa, la filosofía... Hasta llegar al clímax en el 37, cuando una pléyade de escritores -Serguéi Efrón, Leonid Kanneguíser, Yesenin, Kuzmín...- padeció la voracidad estalinista. El Gobierno conmemoró el centenario de Pushkin con una salva de disparos.

"Claro que hoy tampoco hay libertad. No sólo está presente la censura, sino que se constata un crecimiento", dice Shentalinski. "El asesinato de Anna Politkóvskaya fue un aviso a navegantes... Pero la opinión pública tiene una actitud muy apasionada con respecto al tema. Es como un magma subterráneo que está a punto de explotar y emerger al exterior". ¿Con la sonada victoria de Putin en las elecciones del domingo puede ir a peor? "No quiero perder la esperanza, pero es lo que temo". En todo caso, Rusia no es ni Putin ni Politkóvskaya, es mucho más. Lo que tiene que hacer es aprender a aguantarse sobre sus propias piernas. Adquirir conciencia de su propia dignidad.


lunes 3 de diciembre de 2007

La OSCE cuestiona los resultados de las legislativas rusas


El partido de Putin se hace con más del 60% de los votos.- La UE también denuncia "violaciones de derechos básicos" en los comicios


Las elecciones legislativas celebradas ayer en Rusia, en las que el partido Rusia Unida del presidente, Vladímir Putin, consiguió una abrumadora victoria, con más del 60% de los votos, no se desarrollaron de acuerdo a los "criterios" de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Así lo ha afirmado el presidente de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE, Goran Lennmarker, que encabezó la delegación de observadores de la organización en las elecciones de ayer. La oposición a Putin ya denunció ayer un fraude masivo en las legislativas, y anunció que recurriría al Supremo.


"Antes que nada, quiero decir que éstas elecciones no han respondido a un número de compromisos y de criterios que tenemos en la OSCE y en el Consejo de Europa", ha dicho Lennmarker, que ha presentado el informe de una misión de observación compuesta por 30 parlamentarios europeos. La organización decidió hace unas semanas no enviar a sus propios observadores denunciando las "trabas y obstáculos" que el Kremlin ponía a su trabajo, lo que les impedía cumplir su misión.

"La fusión del Estado y de un partido político es un abuso de poder y una violación evidente de los criterios internacionales", ha dicho Lennmarker, en referencia al control absoluto que ejercer el presidente Putin y su partido, Rusia Unida, sobre la política rusa. Antes, el vicepresidente de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE, Kimmo Kiljunen, había denunciado que el poder ejecutivo "casi había elegido este Parlamento". Tanto el organismo electoral ruso como el partido de Putin admitieron ayer algúna violación, pero sostienen que no tienen ningún impacto en los resultados.

La Unión Europea se ha unido a las críticas de la OSCE, denunciando "violaciones" de algunos derechos básicos. La comisaria de Asuntos Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, aun con la cautela de no conocer informes de observadores, ha dicho que había problemas evidentes antes de las elecciones mismas. "Vimos algunas violaciones de los derechos básicos, en especial la libertad de expresión y la de reunión". Para la comisaria, fue "muy desafortunado" que los observadores de la OSCE no acudieran a supervisar los comicios por la obstrucción del Gobierno ruso.

Arrolladora victoria

Como se preveía, los rusos dieron ayer un respaldo abrumador al partido Rusia Unida del presidente Putin. Con casi todos los votos escrutados, la Comisión Electoral Central cifra la victoria de Putin en el 64,1% de los votos, por apenas un 11% del principal rival, el Partido Comunista. También entran en la Duma (Parlamento) el nacionalista Partido Liberal Democrático (9,1%) y la formación también oficialista de izquierdas Rusia Justa (7,8%). Los demás partidos, incluyendo los prooccidentales, no logran el mínimo del 7% para tener asientos en la Cámara.

Con estos resultados, el partido de Putin, que encabezaba la lista aunque no va a estar presente en el Parlamento, se haría con unos 315 diputados del total de 450 escaños de la Duma. El Partido Comunista, que se quedaría con apenas , denunció fraude masivo en los comicios y ya ayer anunció que recurrirá los resultados ante la Corte Suprema. Hoy, su líder, Guennadi ha anunciado una movilización masiva contra los resultados electorales.

Las legislativas eran consideradas como un referéndum sobre la gestión de Putin, por lo que el resultado se toma como una victoria personal del presidente. Putin había declarado que la victoria electoral de Rusia Unida era fundamental para la continuidad de su política, una vez que él abandone la jefatura del Estado el próximo mes de marzo. Ya ha anunciado que no se presentará a la reelección, pero pretender seguir teniendo influencia en la política rusa. Rusia Unida elegirá a un sustituto para Putin en el congreso que se celebrará este mes.

domingo 2 de diciembre de 2007

El partido de Putin arrasa en las legislativas con el 60% de los votos

Sólo otras tres fuerzas políticas lograrían escaños, según los sondeos a pie de urna


Rusia Unida (RU), encabezada por el presidente Vladímir Putin, arrasó en las parlamentarias de ayer, según los resultados iniciales, que iban coincidiendo con las encuestas a pie de urna. Según dos instituciones de estudios sociológicos, RU obtendría entre 61% y 62,3% de los votos, seguida, a gran distancia, por comunistas (11,5%-11,8%), el partido Liberal-Democrático del populista Vladímir Zhirinovski, (8,4%-8,8%) y Rusia Justa (RJ) (8,3%-8,4%). Los siete contendientes restantes se quedaron muy por debajo del 7% requerido para obtener escaños electorales y no llegaban siquiera al 3%. Los primeros resultados correspondientes al 13% de las actas y a las regiones más orientales daban 63,03% a RU; 11,50% a los comunistas; 10,33%, al partido de Zhirinovski, y 7,08% a RJ.

La participación fue superior al 60% y más que en las Legislativas de 2003 (55,75%). A las urnas fueron convocados cerca de 109 millones de electores en una votación que, teniendo en cuenta los 11 husos horarios de Rusia, comenzó en Kamchatka cuando en España eran las 9 de la noche del sábado y terminó en el enclave occidental de Kaliningrado a las siete de la tarde del domingo.

Tras votar en un colegio de Moscú, el líder comunista, Guennadi Ziugánov, denunció una falsificación masiva, que, según él, "no ocurría ni en los tiempos de Borís Yeltsin". "Se han sobrepasado todos los límites", añadió. "Si antes había dos métodos de fraude, la intimidación y la falsificación de las actas electorales, ahora hay 15. No necesitamos votos ajenos, pero no daremos los nuestros", afirmó tras convocar jornadas de protesta para hoy y mañana.

Mientras tanto, los movimientos juveniles favorables a Putin ya exhortaron a celebrar la victoria durante todo el día de hoy, empezando con un gran mitin al mediodía junto al Kremlin. Ziugánov dijo que el resultado "se hacen cuadrar" de acuerdo con las instrucciones del Kremlin. Desconfió también de los datos de participación, que habría aumentado bruscamente a última hora.

Los comunistas, la UFD y Yábloko colgaron en sus páginas digitales listas de transgresiones detectadas por sus observadores. Entre las irregularidades más frecuentes consignadas se cuentan la votación de personas ya fallecidas, así como las sorpresas que se llevan muchos ciudadanos cuando se encuentran con que alguien ha votado ya por ellos en su lugar. "En San Petersburgo el nivel de fraude es tal que se puede hablar no ya de falsificación de los resultados, sino de un delito contra el Estado ruso", manifestó Leonid Gozman del UFD, quien anunció al mismo tiempo la publicación de un libro negro electoral. "Quienes cometieron hoy estos delitos están convencidos de su impunidad, pero tienen que saber que sus actos no se olvidarán y que pueden y deben ser castigados".

Putin votó con su esposa Liudmila en Moscú y dijo estar muy contento de "haber dejado atrás" la campaña. En un reportaje, que podía ser interpretado como propaganda en una jornada en la que estaba prohibida, las televisiones dieron un tratamiento de favor al líder al mostrarle comiendo con su esposa en un restaurante típico ruso, al que habría llegado como por casualidad. Los periodistas acreditados para ver votar a Putin, fueron convocados a las siete de la mañana y retenidos en autobuses sin comer ni beber durante cinco horas y sólo una vez fueron conducidos de forma organizada a un lavabo. Cuando llegó la hora cumbre, resultó que únicamente los cámaras podían presenciar el acontecimiento.

El porcentaje de Rusia Unida le permitirá asegurarse la mayoría constitucional de dos tercios de los 450 escaños, ya que los votos de los no clasificados se reparten entre los ganadores proporcionalmente y, por lo tanto, favorecen al que obtuvo el primer puesto. La mayoría constitucional permitirá reformar la ley fundamental en el sentido que le resulte cómodo a Vladímir Putin, cuando deje su cargo.

Una de las posibilidades es que el sistema presidencial actual sea reequilibrado a favor del Parlamento, lo que supondría que el centro del poder, actualmente en el Kremlin, se desplazaría hacia el Legislativo. No hay que descartar que se redistribuyan las competencias en beneficio del primer ministro. Putin tiene así en sus manos un poderoso instrumento frente a su sucesor. Las elecciones de ayer fueron presentadas por el Kremlin como un plebiscito de confianza a Putin, y el presidente, al ganarlo obtendrá, como él mismo se ha encargado de decir, "el derecho moral" de controlar la gestión del Gobierno y del próximo jefe del Estado.

Abrumadora victoria del partido de Putin en las legislativas, según los primeros resultados

Con el 30% del voto escrutado, Rusia Unida consigue más del 63% de los votos.- Los comunistas, con apenas un 11%, anuncian que recurrirán al Supremo, al igual que los nacionalistas


Como se preveía, los rusos han dado hoy un respaldo abrumador al partido Rusia Unida del presidente, Vladímir Putin. Con el 30% de los votos escrutados, el partido del presidente obtiene un 63,6% de los votos en las elecciones legislativas, por un exiguo 11,3% de los comunistas. Casi 109 millones de rusos estaban llamados a ejercer el voto para elegir los 450 escaños de la Duma estatal, la Cámara baja rusa. La jornada ha transcurrido con tranquilidad y sin incidentes, aunque el Partido Comunista ya ha anunciado que recurrirá al Supremo los resultados, al igual que los nacionalistas.

Con un 30% del voto escrutado, Rusia Unida consigue con un 63,6% de los votos, incluso más que lo que pronosticaba un primer sondeo a pie de urna, que cifraba la victoria en el 61%. La segunda fuerza política será, con esos resultados, el Partido Comunista, con un 11,3%, mientras que el nacionalista Partido Liberal Democrático se queda con un 10%. Finalmente, Rusia Justa, el partido del jefe de la Cámara alta, Serguéi Mirónov, obtiene un 7,2%, apenas por encima del mínimo necesario para contar con algún asiento en la Duma. Serán los únicos partidos con presencia en la Cámara, ya que los prooccidentales Yabloko y la Unión de Fuerzas de Derechas no llegan al mínimo. El presidente de la Comisión Electoral Central, Vladimir Churov, ha rechazado las alegaciones de fraude de la oposición y ha dicho que las escasas violaciones no son significativas en el resultado.

Tras conocerse los primeros resultados, el líder de Rusia Unida, Boris Gryzlov, ha dicho que las legislativas han sido un "referéndum sobre la política de Vladimir Putin" y, por tanto, constituyen "victoria" personal del presidente. Aunque admite que se haya podido cometer alguna violación en los comicios, sostiene que no han tenido ningún impacto en el resultado final. "No ponen en duda el resultado", ha sentenciado.

Efectivamente, los comicios estaban planteados como un referéndum sobre la gestión de Putin, que, aunque no se presentará a la reelección en marzo del año que viene, pretende seguir ejerciendo una fuerte influencia sobre los destinos del país. En este sentido, Gryzlov ha anunciado que el partido elegirá a un candidato a la presidencia en el congreso de Rusia Unida, que se celebrará este mes.

Mientras, y ya antes de que se conocieran los resultados, el Partido Comunista, la única oposición real a Putin, aunque con escasos medios, ya ha anunciado que rechazaría los resultados y que los recurrirá ante el Tribunal Supremo. "Un grupo de abogados ya han comenzado a preparar las demandas para recurrir los resultados del voto en la Corte suprema", ha dicho Vadim Solovyev, jefe del servicio jurídico de los comunistas, a la agencia rusa RIA. Por el mismo camino iban su jefe, Genadi Ziuganov, líder del PC, que ha dicho que "no tiene confianza" en los resultados y ha pedido al Kremlin que "deje de violar al país".

Participación

En vista de la escasa emoción de los resultados, los rusos han votado con toda tranquilidad en una larguísima jornada electoral que comenzó ayer por la noche en el extremo oriental del país y se ha extendido hasta las 18.00 GMT de hoy debido a la enorme extensión del país -Rusia tiene once husos horarios. Apenas cuatro horas antes del cierre de colegios, la participación era del 54,8%, lo que hacía prever a la Comisión Electoral que la participación final sería superior al 60%, superior al 56% de las últimas legislativas, las de 2003.

Al ejercer su derecho al voto el presidente del país, Vladímir Putin, con semblante sonriente y acompañado de su esposa, ha dicho: "Gracias a Dios la campaña electoral ya terminó. Estoy seguro de que el elector ya ha hecho su opción, y sólo le resta votar por el partido cuyo programa le parece más convincente, votar por aquellos en quienes confía".

Pese a las bajas temperaturas y a la certeza del resultado final, los rusos han acudido a votar en un ambiente festivo. A pesar de tratarse de unos comicios legislativos, los electores tenían en la cabeza que realmente representaban un referéndum sobre la gestión de Putin, que encabezaba la lista de Rusia Unida.

Fraude

Además de la denuncia de fraude de los comunistas, el líder opositor y ex campeón mundial de ajedrez Gari Kaspárov, aseguraba hoy en una entrevista publicada en la prensa italiana que el presidente ruso "quiere gobernar" como el dictador soviético Yosef Stalin y "vivir" como el magnate ruso Román Abramovich. Kaspárov ha dicho además que las elecciones legislativas "son una farsa" y el resultado está "ya decidido". "Terminará con el dominio total de Rusia Unida (la formación que lidera Putin) gracias a los numerosos fraudes. Un tercio de los electores tendrá un Parlamento en el que no está representado", ha señalado Kaspárov.

Putin afianza su control de Rusia

Los sondeos prevén que el partido del presidente arrasará en las legislativas de hoy

Nunca, tras el fin del régimen comunista en 1991, las elecciones parlamentarias en Rusia habían estado tan predeterminadas como las que se celebran hoy para adjudicar los 450 escaños de la Duma estatal de Rusia (Cámara baja). Nadie duda que Rusia Unida (RU), el partido cuya lista electoral encabeza el presidente Vladímir Putin, se llevará la parte del león como resultado de una estrategia avasalladora que ha explotado la superioridad de recursos de la Administración del Kremlin y la popularidad de Putin frente a los otros diez partidos concursantes.

Las principales intrigas son la envergadura del apoyo a RU, que ya tenía mayoría absoluta en la Duma anterior y el nivel de participación, ya que el Kremlin ha convertido la cita con las urnas en un referéndum sobre la popularidad de Putin, es decir, un instrumento que ha de permitir al actual líder mantener su influencia de una forma aún no determinada cuando, tras las presidenciales del 2 de marzo, deje el cargo que ha detentado durante ocho años. Putin ha reiterado su intención de abandonar la presidencia y no enmendar la ley fundamental, pero no ha destapado las cartas que se verá obligado a jugar después de las legislativas.

Una encuesta de última hora del centro Levada señala que RU obtendrá el 63% de los votos, seguida del Partido Comunista de Rusia (PCR), con un 11%; el Partido Liberal Democrático del populista Vladímir Zhirinovski, con un 8,7%, y Rusia Justa (RJ), la formación que preside el jefe de la Cámara alta, Serguéi Mirónov, con un 7,6%. Según el mismo sondeo, los liberales de Yábloko y de la Unión de Fuerzas de Derechas (UFD), obtendrían un 2,5% y un 1%, respectivamente, por debajo del listón del 7% necesario para conseguir un escaño y del 3% requerido para que los gastos de la campaña corran por cuenta del Estado.

La participación será de un 53%, según el estudio del centro Levada, realizado esta semana y que, por ley, no puede ser divulgado ya en Rusia dada la inmediatez de los comicios. La Comisión Electoral ha organizado un concurso de pronósticos y si los datos del centro Levada se confirman, RU y otros tres partidos minoritarios formarían el nuevo Parlamento, donde Putin, de desearlo, puede realizarse como legislador o desarrollar el concepto de líder de la nación que ha sido una de las divisas del programa de RU. Los gastos preelectorales del Gobierno han contribuido, según los analistas, a que el pronóstico oficial de la inflación para 2007 se haya disparado al 11,5%.

Durante la última legislatura (2004-2007), la Duma ha formalizado la involución que comenzó con la llegada de Putin al poder en 2000. Paso a paso, la democracia en Rusia se ha convertido en una suma de rituales vaciados de contenido y destinados a crear impresiones formales en los canales de televisión centrales, controlados por el Kremlin. RU se ha negado a participar en los debates. Con muchas restricciones, éstos han podido dirigirse a los rusos a horas intempestivas como invitados de debates triviales que transformaban a sus participantes en caricaturas de sí mismos. La posibilidad de atacar a los adversarios en su propaganda preelectoral les estaba negada por la nueva legislación. Así, Yábloko y la UFD han visto censurados sus anuncios televisivos más críticos con Putin.

Los comicios de hoy son mucho más restrictivos que los de 2003. Aparte de elevar el listón para entrar en el Parlamento, del 5% al 7% de los votantes, no existe ahora la expresión de protesta representada por la casilla de voto contra todos, ni tampoco un nivel de participación mínima. La Cámara estará formada por sistema proporcional, sin los diputados de circunscripciones regionales que eran el 50% de la cámara y aseguraban una presencia independiente en ella.

La oposición denuncia fraudes que comenzaron ya en la campaña y que se concretan sobre todo en la enorme desigualdad de oportunidades entre RU y los demás. Los observadores occidentales vienen a estos comicios debilitados y en una posición ambigua. La Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la OSCE decidió no enviar observadores en vista de las cortapisas puestas por las autoridades rusas. En cambio, la Asamblea Parlamentaria de la OSCE sí ha venido, pero su capacidad de observación está muy limitada.

Los políticos oficialistas, los más ricos
Tanto si son exactas como si no, las declaraciones de patrimonio que los candidatos a diputados deben presentar al registrarse para los comicios sirven para reflexionar sobre la posición social y económica de quienes compiten por los sillones de la Duma estatal de Rusia.

De los 10 candidatos con mayores ingresos, ocho son de Rusia Unida (RU), siendo el más rico Vladímir Artiakov, el gobernador de la región de Samara, en el Volga, y antes director de Autovaz, famosa por haber lanzado al mercado soviético la variante local de los Fiat italianos. Los ingresos de Artiakov en 2006 fueron 1.400 millones de rublos (39 millones de euros). La lista la completan un afiliado de Rusia Justa, con 507 millones de rublos, y Serguéi Muravlenko, con 494 millones. Muravlenko, un veterano del sector petrolero, es un candidato del Partido Comunista de Rusia y encabezó la junta directiva de la arruinada petrolera Yukos. En sus listas, los comunistas tienen también un parado, Nikólai Núrov, prácticamente sin ingresos.

Los propietarios de los apartamentos más espaciosos están en RU. Son Vadim Varshavski, con un piso de 677,6 metros cuadrados en Moscú, y el cantante Iosif Kobzon, con otro de 671,1 metros cuadrados. También hay casas grandes, palacios, a juzgar por sus dimensiones. La más amplia es la de Serguéi Ratnikov, de Rusia Justa, con 5.204,76 metros cuadrados en la región de Ulianovsk. El terreno más vasto pertenece a Nikolái Cherkashin, de la Unión de Fuerzas de Derecha, con 99 millones de metros cuadrados en Krasnodarsk (una buena zona agrícola en el Cáucaso), seguido por Alexandr Siniagin, un comunista, con 48 millones de metros cuadrados.

Algunos declaran tener propiedades en el extranjero, como Konstantin Zatulin, de RU, que dice poseer un piso de 94,5 metros cuadrados en España.

La oposición liberal se queda fuera del sistema

A no ser que ocurra un milagro, en la Cámara que se elegía ayer no habrá ningún representante de los partidos liberales que sembraron las primeras semillas de la democracia en Rusia. Esta circunstancia lamentable responde tanto a restricciones externas como al mismo comportamiento de la Unión de Fuerzas de Derechas (UFD) y de Yábloko, partidos entre los que existen diferencias que hacen imposible el frente común.

Los dirigentes de la UFD tuvieron puestos de gran responsabilidad en la época de Boris Yeltsin, lo cual los identifica con las penalidades vividas por la población rusa durante la primera etapa de un capitalismo salvaje. Este hecho ha sido utilizado por sus enemigos, sobre todo Rusia Unida, para desautorizar y desacreditar a aquellos que, con todos sus defectos y errores, hicieron posible la democracia en el país.

A diferencia de la UFD, Yábloko juega con diferentes elementos. Por una parte, se niegan a pactar con la UFD, porque no quieren ser identificados totalmente con la derecha. Por la otra, se niegan a perfilarse globalmente como socialdemócratas, por miedo a ser asociados a otras fuerzas del pasado que pretenden asumir estas posiciones. El resultado es que dan una imagen desdibujada.

La incapacidad de estas fuerzas para llegar a un compromiso y unirse ya hizo que se quedaran fuera de la Duma anterior. La situación ahora es peor: en la Cámara saliente había algunos diputados liberales gracias a que el 50% de los parlamentarios habían sido elegidos por circunscripciones territoriales mayoritarias.

Con la nueva legislación, la totalidad de los 450 escaños se eligen mediante listas de partidos y con ello desaparece la figura del diputado independiente. Los liberales no han obtenido el 3%, así que se verán obligados a pagar por los espacios publicitarios oficiales que les han sido facilitados durante la campaña electoral, lo que para Yábloko puede suponer la ruina.

Entre las dificultades externas del fracaso de los demócratas se cuenta tanto la censura de la que han sido objeto en los canales de televisión centrales, así como la nueva legislación y la agresiva propaganda en contra de ellos que ha encabezado el mismo presidente Vladímir Putin. Pero hay que reconocer que gran parte de la responsabilidad la tienen los mismos partidos, por no haber sabido realizar un trabajo sostenido de fondo durante el último mandato de Putin y por no haberse atrevido a plantar cara ante el progresivo recorte de las libertades cívicas conquistadas en época de Borís Yeltsin.

No han divulgado programas alternativos atractivos y desaparecieron prácticamente de los debates públicos. A esto hay que agregar que el sistema de Putin ha fichado a varios dirigentes válidos de Yábloko.

Otros, como Anatoli Chubáis, ex jefe de la administración de Yeltsin y cerebro de las privatizaciones, ha venido ayudando a su partido como miembro de la UFD, pero se ve neutralizado por el cargo que ocupa a la cabeza del consorcio eléctrico estatal.

La verdadera oposición a Putin ha sido marginal y ha estado protagonizada por la Otra Rusia, un conglomerado de fuerzas creado en 2006 con un espectro que va desde la ultraizquierda de los nacional-bolcheviques hasta la derecha liberal del ex jefe de gobierno Mijaíl Kasiánov. En esta alianza sui generis ha desempeñado un papel fundamental el ex campeón mundial de ajedrez, Gari Kaspárov, que no ha dudado en salir a la calle como un estudiante apasionado para enfrentarse con la policía.

A este campo pertenece también la oposición, más radical si cabe, de quienes lo han perdido todo: Las Madres de Beslán, organización que agrupa a los familiares de las víctimas de los niños que perecieron en la escuela de esa ciudad norosetia en septiembre de 2004. Las Madres de Beslán no sólo han declarado abiertamente que no votarán a Rusia Unida, sino que han hecho propaganda en contra, por lo que han sido multadas.

Su falta ha sido colocar flechas con la inscripción "El Plan de Putin" -nombre del programa que avala Rusia Unida, el partido del presidente- apuntando hacia las ruinas de la escuela destruida en el asalto de las fuerzas de seguridad con que culminó la sangrienta tragedia.

La OSCE no logra acuerdos sobre Rusia y Kosovo

La conferencia anual de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) concluyó ayer en Madrid, y con ella la presidencia de turno de España, sin lograr resolver los problemas planteados con Rusia y Kosovo, asuntos que ensombrecieron los debates por la tensión entre los países occidentales, y en particular Estados Unidos, y Moscú.

Nada más comenzar ayer las sesiones, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, confirmaba la "suspensión de la participación" de Rusia en el tratado sobre limitación de fuerzas convencionales en Europa a partir del próximo día 12, tras la firma de la ley en Moscú por el presidente Vladímir Putin. "Desgraciadamente, no hemos conseguido superar la grave crisis en la que se encuentra la OSCE", dijo, aunque agregó que la "suspensión" no significa el fin de las negociaciones con los demás países signatarios.

Los intentos de conciliación de España, que ayer pidió a Rusia que reconsidere su decisión, y Alemania no dieron resultado. El representante de EE UU en la conferencia, Nicholas Burns, subsecretario para Asuntos Políticos del Departamento de Estado, respondió al repentino acto de Putin con que "la gran mayoría de los países estamos decepcionados por la abrupta decisión de Rusia", que supone "el abandono unilateral del régimen de control de armas más importante de los últimos 20 años". "Rusia ha cometido un error", añadió.

Inquietud polaca

Polonia -donde EE UU planea instalar parte de su escudo antimisiles- expresó su "inquietud" a través del ministro de Exteriores, Witold Waszczykowski, presente en la conferencia. "Por nuestra parte y por la de todos los países de la OTAN hay voluntad de seguir las negociaciones", dijo.

Tampoco se produjo una decisión formal sobre la misión de la OSCE en Kosovo, que concluye el próximo día 31, aunque, según Burns, la mayoría de los países miembros quiere que continúe después de esa fecha, y aun en el supuesto de que Kosovo declare unilateralmente su independencia de Serbia el día 10, cuando concluye el plazo para un acuerdo sobre el estatuto futuro de la región.

La conferencia acordó poner en marcha una misión en Afganistán para el control de fronteras y que Kazajistán asuma la presidencia de la OSCE en 2010.

Kaspárov asegura que habrá fraude en las elecciones legislativas rusas

El opositor dice que los partidarios de Putin se inscriben para votar varias veces

A dos días de las elecciones parlamentarias en Rusia, en un ambiente caldeado, se produjo ayer un ataque frontal contra el ala dura del Kremlin que estaría funcionando como una red de extorsión para apropiarse de empresas. Mientras tanto, medios de la oposición denunciaron que Rusia Unida (RU), el partido cuya lista encabeza el presidente Vladímir Putin, prepara falsificaciones en los comicios.

Por su parte, el ex campeón mundial de ajedrez, Gari Kaspárov, acusó a las autoridades de actuar de forma "insensata" contra manifestaciones pacíficas y de violar la Constitución. Kaspárov, liberado el jueves tras cinco días de cárcel, dijo notar malestar entre los policías con los que trató durante su detención y se refirió a la "gente de paisano" que "da órdenes" en las comisarías y desaparece después. Pavel Zhelevin, un activista de la Otra Rusia, manifestó que RU ha dado instrucciones para que los colegios electorales de Moscú permitan votar a personas que ni están registradas en sus censos respectivos ni tienen el volante obligatorio de desplazado. Zhelevin dijo que, alegando simpatizar con RU, se inscribió en tres colegios de Moscú, aparte del suyo en otra ciudad.

En una entrevista al diario liberal Kommersant, Oleg Schwarzman, un gestor socio del Kremlin, dio informaciones que son una bomba dirigida contra el grupo de los veteranos de los servicios secretos, cuyo máximo representante es Igor Sechin, vicejefe de la Administración presidencial. Schwarzman, director de la compañía de gestión Finansgrupp, manifestó que Sechin actúa como cabeza de una organización de funcionarios de seguridad dedicados a comprar a precio mínimo de mercado empresas que pueden vender luego a más del doble.

Además, según dijo, familiares de funcionarios de la administración del Kremlin y de los servicios de seguridad participan en tramas para sacar dinero de Rusia usando paraísos fiscales. En 2004, el Servicio Federal de Seguridad (SFS) creó una entidad para "inclinar" a los empresarios a la "actividad social", después de que Putin pidiera al empresariado ejercer responsabilidad social, afirmó Schwarzman. Surgió así una compañía que, tras diversos conflictos, dejó paso en 2005 a otra capaz de establecer una "asociación" con las empresas que antes se quería "doblegar".

Schwarzman dijo que trabaja para crear una futura "corporación estatal" que pondrá en marcha la "reprivatización de terciopelo". Esta corporación integrará a 600.00 veteranos policiales y de estructuras de lucha contra el crimen que ya realizan, según Schwarzman, un "trabajo analítico" para detectar las compañías susceptibles de ser absorbidas por el "aspirador". Como ejemplo, Schwarzman mencionó una fábrica de cromo de los Urales, por la que se interesa el consorcio militar Rosoboroneksport, y que él espera comprar por 300 millones de dólares para venderla luego por 700 u 800 millones.
Un juego sin reglas
La política rusa no es como el ajedrez. El ex campeón del mundo de este deporte Gari Kaspárov lo explicó así ayer: "En el ajedrez lo importante son las reglas. [...] Yo hago una movida, el adversario hace otra, y no pueden transgredirse las reglas durante la partida. La única regla que existe en nuestro juego con el Kremlin es que éste cambia las reglas cuando le conviene, por eso no veo sentido en proyectar la experiencia del ajedrez en la situación actual". Lo principal ahora es que "el contrincante tiene que mover su pieza", dijo Kaspárov refiriéndose a la cuenta atrás para los comicios presidenciales, que obliga a presentar candidatos en las próximas semanas.

"Verdad es que a lo mejor se saca del bolsillo una nueva figura, un unicornio o un hipopótamo, pero de todos modos tiene que hacer una jugada por primera vez y entrarán en un juego en el que surgirán reglas", manifestó. "Mi impresión es que las autoridades se irritan porque entienden que tienen que incorporarse a un juego verdadero en el que no tienen tantos ases. No pueden competir con nosotros en debates; no pueden permitir que la oposición participe en la lucha política, porque pierden".